1994
«Tras muchos silencios y verdades a medias, finalmente supe los detalles de lo que había sucedido esa mañana de agosto en casa de mis abuelos…»
«Tras muchos silencios y verdades a medias, finalmente supe los detalles de lo que había sucedido esa mañana de agosto en casa de mis abuelos…»
Han pasado ya muchos días desde que mi gato desapareció de la casa, hecho que coincidió con mi cambio de ciudad. No puedo con el desconcierto, debo confesarlo. Quizá soy una cobarde, una sobreprotectora, pero lo cierto es que nunca se había ido por más de medio día y siempre regresaba a la hora de
Bitácora del ausente Leer más »
Nació muerto. El ahogado más hermoso del mundo fue bautizado como Esteban, porque quienes lo recibieron, como un regalo del mar, se apesadumbraron de su grandeza sin nombre. Gabriel José de la Concordia García Márquez tiene el mismo encanto secreto de ese Esteban, su personaje, un difunto que al principio no era de nadie, pero que por su creciente autoridad, empeño y gallardía de espíritu empezó a ser de todos;
Del amor y del odio hacia García Márquez Leer más »
Cuando lo conocí, el claustro Nuestra Señora de La Merced ya parecía un mausoleo silencioso. Ataviada de blancos diversos, flores y una brisa marina cálida, la edificación aguarda vestida de bodas a su amante quien finalmente la desposará y la llevará de fiesta. Casi cuatrocientos años de espera justificados por el arribo de las mariposas. Será Cartagena antes y
Cartagena antes y después de las cenizas Leer más »
A menudo sueño con ella. No me gusta nada la idea de que ande por ahí como si nada hubiese pasado, como si fuera dueña de todo a su alrededor y tuviera el derecho de pisotear, dañar, hurgar e infectarlo todo con su don nauseabundo. Ella cree que se me olvidaron las cosas que han
Catalina en mi cuarto Leer más »
Déjame en paz las noches de etilismo las mañanas de soledad las madrugadas de insomnio Déjame en paz la vida de extrañarte Eh, te contaré un secreto: sueño aún que mis hijos son tus hijos y que tus pestañas apuntan a mi rostro Sueño aún que te desvelo sueño que vuelves que también esperas
Ese balcón siempre olía a marihuana. Diana pasaba afanada escondiéndoselo a Pacho, pero yo creo que él se hacía el pendejo. ¿Acaso no le veía los ojos rojos todas las noches? ¿No le probaba la boca? Daba la impresión de que esa relación era una farsa, un convenio más que una unión, pero no era
La correspondencia se acabó el día en que una malhabida cita de Aristóteles se interpuso entre Daniel Sanz, profesor de origen catalán, y ella. Lo revoltoso lo tenían en común. Lo idealista, también. Cartagena de Indias, 22 de febrero de 2010 Sanz, Dice Mario Benedetti, este poeta uruguayo que vine a conocer en los albores de
El Nuevo Mundo en Sarabela Leer más »
Nací en Cartagena de Indias, una ciudad pequeñita y popular en el Caribe colombiano. Bonita de pi a pa, que digan lo que quieran. Es caliente. Hay dineros calientes también. Yo me fui porque tenía calor, aunque la extraño con frecuencia. Por eso siempre vuelvo, y en diciembre, que es más fresca. Pero en el
En el barrio, la trinchera Leer más »
Villavicencio, 27 de abril de 2016 Mi querido Marco, Me tomo el tiempo para hacer esto porque te tengo cariño, y porque estoy segura de que eres el tipo de persona que valora como yo estas cosas aunque en apariencia no sean necesarias. Siempre he creído que existe un romance cifrado en el envío analógico